viernes, 10 de agosto de 2007

Antecedentes históricos de la salud laboral



Dr. Joel Ortega Villalobos

INTRODUCCION:

Desde el origen mismo del hombre y ante la necesidad de proveerse de alimentos y medios de sobrevivencia, nació el trabajo, mismo que ha tenido que irse adaptando a condiciones climatológicas primero y posteriormente a los cambios sociales, esta actividad originó un número creciente de riesgos, situaciones capaces de producir enfermedad o incluso la muerte de los trabajadores. Así aparecen los primeros antecedentes de la Medicina Laboral.

Para crear una idea panorámica de la Medicina Laboral practicada por las diferentes culturas de la antigüedad podemos mencionar, a Mesopotamia, como uno de lo pueblos más avanzados de su tiempo, en donde se sucede el reparto agrario, la distribución del trabajo y la jerarquización de acuerdo al oficio desarrollado. Es también evidente la utilización del cuero y la madera, la fabricación de embarcaciones y la industria del vidrio, por lo que es fácil deducir la exposición de los trabajadores a diversos agentes químicos, condiciones térmicas alteradas, mecánicas y radiaciones infrarrojas. Tan despreciable les parecía el trabajo que en algún periodo de su cultura, prohibieron por ley su ejecución por los ciudadanos, incrementándose aún más la esclavitud.

En Grecia las condiciones de trabajo eran precarias, sin embargo floreció la agricultura, la ganadería y la minería, existían sin duda alguna, habilidades comerciales sobre todo por vía marítima. Hay documentos que confirman la existencia de esclavos para el trabajo, los cuales eran tratados en forma benévola, principalmente en las ciudades, en donde muchos patrones les dejaban desarrollar sus inclinaciones personales, llegando incluso a ser médicos, en base a esto, es fácil deducir que los nobles realizaban cierto tipo de labores, Homero lo hace notar en sus héroes como Ulises.

La época clásica de los trabajadores fue del siglo VI al IV. a.c. con la construcción de la gran Acrópolis donde se desarrollaron los sistemas de trabajo y alcanzó mucho auge la especialización. Platón en algunos escritos y Jenofonte en la Ciropedia señalan que el desempeño en los oficios es mejor, cuando los trabajadores son organizados en faenas, los médicos pueden ser practicantes o ilustres personajes, entre los que vemos a Demókedes de Crotona, Eriximaco y Acumemos.

En Cos y Cirene, se formaron verdaderas escuelas de medicina, los trabajadores que iban a curarse constituyeron casos interesantes de los cuales se describían los síntomas y la forma de curarlos, para que así fueran más conocidas sus enfermedades. Escribe también en otro tratados sobre las enfermedades de los mineros entre los que destacan sus trabajos sobre el Saturnismo y la Anquilostomiasis, establece además una metodología para visitar los centros laborales, identificar y dar a conocer factores causales de las enfermedades.

La civilización Romana se caracterizó por su desarrollo de la agricultura, ganadería, artesanía, del comercio y desde luego de su capacidad para la guerra, fue regida por medio del patriarcado, existieron esclavos tratados en condiciones infrahumanas, jornaleros con jerarquía superior, se produjo mucha especialización entre los artesanos, gran desarrollo del comercio y la creación del Gran Senado. En ella los esclavos y los prisioneros realizaban los trabajos más pesados, especialmente en las minas donde privaban condiciones paupérrimas de higiene y seguridad y tenían muy poco valor por la vida de los mismos. No obstante, hay cierta evidencia de justicia para el trabajo, con la aparición de las tablas de Ajuste donde se exige a los patrones la existencia de medidas de seguridad con sus trabajadores. Existe evidencia, señalada por escritores como Marcial, Juvenal y Lucrecio, de la presencia de enfermedades específicas en trabajadores y esclavos, sobre todo los mineros.

A mediados del siglo I, Plinio el Viejo enunció normas preventivas a los trabajadores de minas de plomo y mercurio, al recomendar el empleo de vejigas de animales colocadas delante de la nariz y boca para evitar la aspiración de polvos y vapores. En los aspectos médicos históricos se tiene evidencia del desarrollo de la acupuntura y del uso de algunas drogas de extracto vegetal para el tratamiento de las enfermedades que inclusive persisten hasta nuestros días.

En los pueblos americanos, a pesar de la existencia de grandes obras arquitectónicas y el consecuente desarrollo de su industria de la construcción con todos los riesgos inherentes, se tiene muy poca evidencia escrita de la Medicina Laboral ejercida en estas civilizaciones. Las condiciones de trabajo eran pésimas y se tiene evidencia de huelgas, además de asociaciones laborales como los ministerios, gildas, hansas, cofradías, etc. Las condiciones fueron adversas para la clase trabajadora, creció el descontento y la consecuente aparición de huelgas y coaliciones contra los empresarios. En 1473 se publica un panfleto de Ulrich Ellenbaf señalando algunas enfermedades profesionales. En otro de sus escritos "De animati bus Subterraneis" vuelve a hacer hincapié en las enfermedades de los mineros, evidenciando la pésima ventilación de sus áreas de trabajo.

En 1567 la primera monografía dedicada a las enfermedades de las ocupaciones es atribuida a Paracelso, médico y alquimista suizo. Su obra acerca de la tisis y otras enfermedades de los mineros, consta de 3 volúmenes, uno: enfermedades de los mineros especialmente las pulmonares, dos: enfermedades de los fundidores y los metalúrgicos y tres: enfermedades causadas por el mercurio. Entre otros hay publicaciones de Glauber que escribe sobre los marinos, Porcio y Secreta sobre los soldados y Plemp sobre los abogados. En 1665 Walter Pope publica "Philosophical Transactions" donde habla de enfermedades de los trabajadores de las minas de mercurio y correlaciona la enfermedad con los obreros que manipulan este mismo metal en la fabricación de espejos, escribe todo un capítulo que describe la intoxicación masiva por óxido de carbono, ocasionado por la combustión lenta. Kircher en "Mundus Subterraneus" describe las patologías de los mineros, su ambiente de trabajo y las formas de ventilación dentro de las minas.

En este mismo siglo surge un personaje denominado como el "Padre de la Medicina del Trabajo", Bernardino Ramazzini, nació en Capri en 1633, estudió medicina y filosofía en la Universidad de Parma, ejerció la docencia y ocupó importantes puestos en sociedades culturales y políticas dentro de Italia, siendo uno de los personajes más relevantes de la época debido a sus ideas progresistas y su gran injerencia en la higiene urbana; sin embargo, sus más importantes logros son dentro de nuestro campo con su obra magistral "De morbis artrificum diatriba " ( las enfermedades de los obreros ), en la cual analiza más de 54 profesiones, la forma de vida de los obreros, sus patologías, necesidades y carencias. El estudio del medio laboral donde quiera que el hombre trabaje es fundamental para el diagnostico clínico. Este médico turinés realizó acciones que persisten aún a la vanguardia entre las recomendaciones para la salud laboral, como son: descansos intercalados en trabajos de larga duración, cambios de postura y evitar posiciones viciosas al trabajador, condenó la falta de ventilación, las temperaturas extremas, propuso que en ambientes polvosos los trabajadores a falta de un sistema de extracción conocido, deberían trabajar con las espaldas hacia la corriente y en salas espaciosas, por último evocó la necesidad de limpieza adecuada para cada ocupación, el tipo de ropa recomendable y su cuidado pertinente. Con todo el auge de la industria, es fácil deducir un aumento de los riesgos de trabajo, además de que las condiciones de los obreros eran pésimas, con respecto a la Medicina Laboral sigue teniendo gran difusión la obra de Ramazzini; pero todos los estudios realizados tratan de ahondar en los conocimientos de la intoxicación por mercurio en las minas de Idria, en donde desde 1736 existían ciertas normas higiénicas para el uso de los baños y la rotación periódica de puestos de trabajo.


En 1705 destaca el "Dissertatio physico medica de metallurgia morbifera" de Friederich Hoffman, que menciona la intoxicación plúmbica. Otros tratados de esa época hablan acerca de patología de origen laboral, así Williams describió la intoxicación por monóxido de carbono y hace hincapié en asegurar la ventilación necesaria en sistemas de combustión. Por consejo suyo, Peel solicita al Parlamento Inglés la reglamentación del trabajo en las fábricas y en 1802 surgió la Ley sobre la Salud y Moral de los Aprendices, donde limita la jornada de trabajo y fija niveles mínimos para la higiene y educación de los trabajadores. Es a partir de 1754 con Giovani Scopali, cuando se impone un médico en todas las minas, cabe mencionar que anterior a su época solo existía un cirujano de taller el cual era un individuo habilitado con muy pobre formación médica y deficiencias en la atención de los trabajadores.


Por su parte, Charles Thackrah entre sus estudios realizó un trabajo titulado "los efectos de las artes", industrias y profesiones y los hábitos de la vida sobre la salud y longevidad, con sugerencias para la eliminación de los agentes que producen enfermedades y acortan la duración de la vida; es importante ya que fue la primera obra que trata al polvo, como agente etiológico de Neumopatías de origen laboral, diferenciando los polvos de origen orgánico de los inorgánicos y de la irritación mecánica que producen en la mucosa bronquial.

En 1811 se organizó un movimiento en protesta a la competencia infrahumana del trabajo, este movimiento fue llamado Luddista propuesto bajo la dirección de Ned Ludd conocido como un "Robin Hood" , un "amigo de lo pobres" o un benefactor de los trabajadores. En Francia, Villerme realizó estudios epidemiológicos acerca de las condiciones de la industria francesa, de la vida de los obreros y sus familiares, de los accidentes de trabajo y las causas principales de éstos. A consecuencia de estos trabajos, se promulgó en 1841 una ley que regulaba el trabajo de los niños, prohibiendo su desempeño a menores de 8 años.

El acelerado desarrollo industrial aumentó las técnicas de trabajo, repletas de peligros para los obreros, las medidas de seguridad para el manejo de máquinas, o no existían o eran ignoradas por los dueños de las fábricas. Un gran reformador fue Edwing Chadwick quien como miembro de la comisión encargada de formular las leyes para la protección de los pobres, se convirtió en la fuerza impulsora que dio origen a un estudio intitulado "informe sobre las condiciones sanitarias de la población obrera en la Gran Bretaña", en 1842, esta obra fue la base de los reformadores en el siglo XIX en Europa y los Estados Unidos.

En los años de 1800 a 1828, Robert Owen al darse cuenta de las necesidades de los trabajadores de sus industrias, puso en marcha un programa para mejoramiento ambiental, social, educacional y moral, otorgándoles mejores condiciones de trabajo, reducción de la jornada, capacitación laboral e instalación de escuelas para los niños trabajadores a los cuales separó de las labores rudas. En 1830 Robert Backer propuso que debería existir una visita diaria a las fábricas por un médico, para darse cuenta de los efectos dañinos que producían las condiciones de trabajo, en la salud de los niños.

A principios de siglo, en Inglaterra, Sir Thomas Oliver escribió: "Ocupaciones Peligrosas", seguida más tarde por la obra "Enfermedades Propias de los Oficios", en 1908, con lo que la Medicina Laboral se difundió por todo el mundo iniciandose la creación de grupos médicos de estudio dedicados a la atención de estos problemas. Goadvy describieron un libro llamado "Intoxicación por Plomo y su Absorción", Morrison estudió la catarata en trabajadores del vidrio, cáncer de piel de etiología industrial, ictericia tóxica, e intoxicación por fósforo, arsénico y mercurio.

En 1919 nace la denominada etapa social de la Medicina Laboral, con el tratado de Versalles, al establecer en su fracción XII los principios que posteriormente regirán a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), creada con el objeto de fomentar la paz y la justicia social, mejorar las condiciones del obrero y promover la estabilidad económica y social. En 1950 a través de su Comité Mixto, fija los objetivos de la Medicina Laboral, siendo su aspiración; "La promoción y conservación del más alto grado de bienestar físico, mental y social de los trabajadores en todas las ocupaciones; la prevención entre los trabajadores de las desviaciones de la salud, causadas por sus condiciones de trabajo; la protección de los trabajadores, de riesgos que pueden resultar adversos para su salud; colocar y conservar al trabajador en un ambiente adaptado a sus condiciones fisiológicas; y para resumir, la adaptación del trabajo al hombre y de cada hombre a su trabajo". La incidencia de los accidentes de trabajo es directamente proporcional al grado de desarrollo de la planta industrial instalada en cada nación y guarda una relación estrecha con el grado de avance tecnológico y a las aplicaciones prácticas de la investigación científica.

Se pretende lograr medidas de prevención oportuna y la atención adecuada de los problemas relacionados con la salud de los trabajadores, para garantizar su salud, para preservar sus capacidades productivas, para favorecer la calidad y el desempeño de los trabajadores, mejorando así sus condiciones de salud en general y consecuentemente elevar su nivel de vida.